Limpiador: ¿deberías usarlo durante o después de la ducha?

¿Cuándo prefieres lavarte el rostro? A algunas personas les encanta lavarse el rostro en la ducha. Otras prefieren mantener sus rutinas de limpieza completamente separadas. Existen muchos argumentos a favor y en contra de ambos métodos, pero al final todo es cuestión de preferencias personales. Vamos a analizar algunos argumentos desde ambos puntos de vista para ayudarte a elegir el método que más te conviene.


Limpieza en la ducha


Ventajas

- Rapidez: Cuando te limpias el rostro en la ducha matas dos pájaros de un solo tiro. Esto es importante sobre todo por la mañana, cuando tienes poco tiempo pero igual te quieres limpiar el rostro. La limpieza en la ducha te permite ahorrar tiempo, y además no tienes que realizar ninguna preparación adicional como recogerte el cabello o preparar la piel.


- Abre los poros: Las duchas producen vapor, y el vapor abre los poros con delicadeza. ¡Por eso todos los spa usan vaporizadores! El vapor puede contribuir a que tus poros liberen suciedad, grasa o exceso de sebo, así que la limpieza es realmente profunda.


- Facilidad de uso: En la ducha tienes mucho espacio y no tienes que preocuparte por derramar el limpiador en el piso o en tu cabello.


Desventajas

- Agua caliente: El agua caliente es enemiga de la piel saludable, ya que la reseca y puede alterar su función de barrera. Evita echarte agua muy caliente en el rostro si quieres evitar agredir tu piel o deshidratarla innecesariamente.


- Duración: Cuando te lavas el rostro en el lavamanos no te lleva más que unos pocos minutos, pero en la ducha tu piel está en contacto constante con el agua caliente durante varios minutos. Esto puede eliminar la grasa natural necesaria y dañar la función de barrera de la piel pues pierde demasiada hidratación.


Limpieza después de la ducha


Ventajas

- El shampoo y el acondicionador no entrarán en contacto con tu rostro: Hacer varias cosas a la vez puede ser bueno, pero limpiar tu rostro y usar shampoo y acondicionador simultáneamente puede permitir que se mezclen los productos. Esto puede hacer que tu piel se torne más grasa, sobre todo si usas productos para acondicionamiento profundo. Al mantener los productos separados te aseguras de no irritar accidentalmente tu piel con shampoos o acondicionadores con fragancia.


- Puedes hidratar inmediatamente después: Si te lavas el rostro en el lavamanos puedes enjuagarte y aplicar el hidratante inmediatamente después. Lo mejor es aplicar el hidratante cuando la piel todavía está húmeda.


Desventajas

- Requiere mucho tiempo: Separar las rutinas de ducha y limpieza consume el doble de tiempo. Si realmente necesitas ahorrar tiempo tal vez optes por no limpiarte el rostro, una muy mala idea si quieres mantener tu piel feliz y con un aspecto saludable.


- No consigues el efecto del vapor: El efecto del vapor solo lo consigues en la ducha. Es probable que tu rutina de cuidado no te abra los poros, así que te estarías perdiendo la limpieza profunda que consigues en la ducha.


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