Ejercicio y cuidado de la piel: cómo cuidar la piel antes y después de ejercitarte

Hacer ejercicio puede dar a tu piel ese brillo saludable, pero también puede desencadenar erupciones cutáneas si no mantienes un régimen de cuidado adecuado. El sudor y la suciedad pueden obstruir los poros durante un entrenamiento, lo que provoca brotes de acné y puntos negros. Afortunadamente, existen formas de mantener la piel limpia y brillante, incluso después de un duro entrenamiento.


Cuidado de la piel antes del entrenamiento

Antes de empezar a entrenar, lávate la cara para quitarte el maquillaje. Cuando sudas, los poros se abren, y, si llevas maquillaje, la combinación de sudor y grasa puede obstruirlos. Esto puede causar brotes no deseados. Una buena manera de facilitar tu rutina de cuidado de la piel antes del entrenamiento es llevar toallitas desechables para quitar el maquillaje en tu bolsa del gimnasio. Si vas a hacer ejercicio al aire libre, asegúrate de ponerte previamente una capa uniforme de protector solar. Para obtener la mejor protección, elige un protector solar de amplio espectro con un FPS de 15 o superior y utilízalo según las indicaciones.


Si haces ejercicio en un gimnasio, presta especial atención al equipo que vas a utilizar. Las máquinas de ejercicio son un caldo de cultivo para las bacterias, y, si te tocas la cara o el cuerpo durante el entrenamiento, transferirás las bacterias directamente a tu piel, lo que puede provocar brotes. Para evitarlo, es una buena idea limpiar todo el equipo que utilices con toallitas antibacterianas antes de usarlo y evitar tocarte la cara durante el entrenamiento.


Cuidado de la piel después del entrenamiento

Una vez finalizado el entrenamiento, evita limpiarte el sudor de la cara con las manos. Esto puede introducir bacterias y suciedad en los poros abiertos y provocar un brote. En lugar de eso, lleva una toalla de gimnasio limpia y utilízala para secarte la cara y el cuello a golpecitos.


Una vez que hayas terminado de hacer ejercicio, es importante que te quites la ropa sudada (llevarla puesta demasiado tiempo después de entrenar puede provocar la obstrucción de los poros y el acné corporal) y que te laves la cara lo antes posible. Una vez limpia la cara, sigue con un tónico y luego usa una crema hidratante para rehidratar la piel.


Conclusión

El ejercicio es bueno para tu cuerpo y tu mente, pero puede causar fácilmente estragos en el aspecto de tu piel si no la cuidas adecuadamente. Afortunadamente, estos sencillos consejos para el cuidado de la piel antes y después del entrenamiento pueden ayudar a garantizar que tu piel se mantenga sana, bonita y resplandeciente, incluso en los días más duros de ejercicio.


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