¿Cómo se usa el limpiador facial?

Lavarse la cara puede no ser glamoroso, pero es muy necesario. A estas alturas, probablemente sepas que deberías lavarte la cara dos veces al día. Pero la limpieza adecuada es algo más que lavarse una vez por la mañana y otra por la noche. Para complicar las cosas, algunos hábitos que pueden parecer buenas ideas, como lavarse a menudo y exfoliarse con intensidad, pueden dañar la piel en lugar de mantenerla con un aspecto saludable. Puede parecer sencillo, pero la forma de utilizar un limpiador facial es una de las cuestiones más importantes que hay que entender a la hora de elaborar una rutina de cuidado de la piel. Echemos un vistazo a los errores que puedes cometer cuando te lavas la cara, y aprende a lavarla correctamente para conseguir la mejor limpieza.


No utilices agua hirviendo

El agua caliente puede resultar fantástica a veces, sobre todo cuando hace frío. Por desgracia, también puede resecar la piel, especialmente la piel que ya es sensible o seca. La mejor temperatura del agua para lavarse la cara es tibia. Pon una mano bajo el agua corriente para probarla, y no te eches agua en la cara hasta que el chorro alcance una temperatura templada, pero no caliente.


No frotes la piel con fuerza

La limpieza a fondo es importante, pero a fondo no significa de manera vigorosa o agresiva. Frotarte y exfoliarte de manera fuerte no ayudará a resolver los problemas de la piel y no limpiará tu piel mejor que hacerlo con acción suave y delicada. La exfoliación tampoco es la mejor manera de eliminar las células muertas de la piel. Utilizar un limpiador facial químico o físico, como Garnier Clearly Brighter Argan Nut Gentle Exfoliating Cleanser, que está formulado con nueces de argán finamente molidas para eliminar la piel muerta, es una mejor opción. Al lavarte la cara, mueve las yemas de los dedos de forma suave y circular; enjuaga con agua y aplica los limpiadores según las indicaciones. La misma estrategia se aplica al secado. Seca la piel húmeda con una toalla a palmaditas, en lugar de frotarla con fuerza.


No te saltes el limpiador facial

Enjuagar con agua es un buen primer paso, pero es necesario utilizar un limpiador facial para eliminar la suciedad, el aceite, el maquillaje y otras acumulaciones que se juntan en la piel a lo largo del día. Para minimizar la irritación de la piel, elige un limpiador facial que sea suave, sin alcohol y no abrasivo, como Garnier The Gentle Sulfate-Free Cleanser. Aplica el limpiador facial con las yemas de los dedos en lugar de una toalla, esponja o cepillo, que pueden acumular bacterias.


¿Con qué frecuencia se debe limpiar la piel?

Más no es necesariamente mejor cuando se trata de lavarse la cara. De hecho, la Academia Americana de Dermatología recomienda limitar el lavado de la cara a dos veces por día y después de sudar mucho. Un lavado coherente y suave puede marcar una verdadera diferencia en el aspecto de tu piel, y todo lo que se necesita es agua y un limpiador facial.


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