Cómo cuidar el cabello débil y frágil

Para muchas, el cabello puede encumbrarnos a la gloria o, cuando se ve frágil y débil, descender al abismo. El cabello frágil y débil a menudo se caracteriza por una apariencia y una sensación de cabello seco, quebradizo y dañado. Las causas pueden ser múltiples, de un exceso de utensilios térmicos a una sucesión de procesos químicos, y el resultado es un cabello débil y difícil de manejar. Sin embargo, siguiendo algunos consejos y trucos simples para el peinado y el cuidado del cabello (y una excelente rutina de cuidado capilar), puedes ayudar a devolverle su antigua gloria. ¡A continuación te explicamos cómo cuidar el cabello débil para una apariencia y una sensación óptimas!


¿Qué produce el cabello frágil y débil?

El cabello consta de 2 partes bien diferenciadas: raíz y tallo. El tallo es la parte de cabello que vemos (la fibra capilar que crece del cuero cabelludo); la capa exterior del tallo se denomina cutícula. Cuando el cabello está en perfecta forma, ,la cutícula se extiende lisa sobre la fibra de cabello, es resistente al desgaste y actúa como un escudo que defiende al cabello de las agresiones externas.


Con el tiempo, la cutícula puede verse comprometida de modo que no se extiende lisa a lo largo de la fibra capilar (¡hola, cabello con frizz!) Si bien hay muchos factores que escapan a nuestro completo control y pueden provocar este efecto (incluidos los rayos UV del sol y la contaminación), nosotros podemos ser la causa de otros factores. Cepillar el cabello de manera incorrecta, manipular bruscamente las fibras capilares mojadas, el exceso de utensilios térmicos (como el secador y la plancha alisadora), demasiados procesos químicos (como el alisado y la coloración) e incluso el lavado excesivo pueden contribuir a la cutícula comprometida y modificar la apariencia de la fibra capilar. Al someterse a tensión, el cabello se vuelve frágil y débil y, con el tiempo, puede ocasionar frizz, sequedad, puntas abiertas e incluso más daños excesivos, como el quiebre.


Para ayudar al cabello a recuperar su estado óptimo y su aspecto suave, brillante, sedoso, fuerte y lleno de vida, tienes que seguir algunas reglas simples.


Cómo cuidar el cabello débil

Puesto que el peinado diario es una de las causas principales del cabello débil y quebradizo, te interesa empezar por aquí. Echa un vistazo a tu rutina actual: ¿Cepillas el cabello bruscamente para desenredarlo en mojado? ¿Sigues los pasos de espuma-enjuagado-repetición a diario? ¿Te coloreas, decoloras o alisas el cabello con productos químicos con frecuencia? ¿Usas a menudo el secador y otros utensilios térmicos? Si has respondido afirmativamente a alguna de estas preguntas, es el momento de hacer un cambio.


1. Manipula el cabello húmedo con suavidad

¿Sabías que tu cabello es más vulnerable cuando está húmedo? Por este motivo es fundamental manipular el cabello húmedo con suavidad. Intenta cepillar el cabello antes de ducharte para desenredarlo y usa un peine de dientes anchos o un cepillo específico para usar en mojado a fin de evitar tensarlo. Además, en lugar de usar una toalla de baño normal y frotar el cabello, usa una toalla de microfibra suave (o una camiseta vieja) y estruja suavemente el exceso de agua.


2. Baja la temperatura de los utensilios térmicos

El calor es el enemigo número uno del cabello sano. Cuando estés bajo un sol abrasador, protege tu cabello de los rayos UV abrasivos y dañinos con un gorro o mantente a la sombra. ¡Dúchate con agua tibia e intenta enjuagar el cabello con agua fría para ayudar a mantener lisa la cutícula! Por último, toma un descanso de los utensilios térmicos cuando puedas. El calor del secador, las planchas alisadoras y los rizadores absorben la humedad del cabello así que, si vas a usar uno de estos, mantén la temperatura baja y aplica siempre un protector térmico antes.


3. Usa los productos de cuidado capilar idóneos

El cabello débil suele estar seco, así que la incorporación de productos hidratantes de cuidado capilar a tu rutina es clave si quieres colmar de hidratación el cabello deshidratado. Busca shampoos, acondicionadores y mascarillas hidratantes formuladas con aceites capilares y extractos hidratantes y usa productos como sérums y acondicionadores leave-in después del lavado.


4. Evita el lavado excesivo

Al igual que tomarte un descanso del uso habitual de utensilios térmicos, deberías considerar tomar una pausa del shampoo (si te lavas el cabello muy a menudo). El uso excesivo de shampoo puede deshidratar el cabello y dejarlo débil y vulnerable al daño. En lugar de usar shampoo todos los días, intenta espaciar los lavados y aplica un shampoo seco si necesitas refrescar el cabello rápidamente. Nota: Todos los cabellos son diferentes y, si sientes el cabello graso, si acabas de entrenar o si crees que necesitas un lavado, es importante poder hacerlo. Solo asegúrate de acondicionarlo a continuación para restaurar la hidratación del cabello.


5. Recorta el cabello

Si tu cabello débil ya tiene puntas abiertas, llegó el momento de acudir a un salón de belleza para recortarlo. Recortar el cabello habitualmente ayuda a conseguir una apariencia y una sensación óptimas y evita que las puntas abiertas asciendan por las fibras capilares, que puede ocasionar el quiebre del cabello y una apariencia más fina.


¡Sigue estos consejos simples, y di adiós al cabello frágil y débil!


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