¿Cómo afecta el sol de distinta manera a los tipos de piel?

El sol desempeña un papel muy importante en la salud de nuestra piel. Puede determinar la rapidez con la que envejece nuestra piel, puede provocar manchas oscuras y, en ciertos casos, incluso cáncer de piel. El sol tiene sus ventajas y desventajas. Puede ayudar a nuestro cuerpo a producir vitamina D, que es una vitamina fundamental para nuestra salud, pero también puede causar daños a largo plazo en la piel. Hoy vamos a ver las distintas formas en que el sol puede afectar nuestra piel; analizaremos cómo afecta a los distintos tonos y tipos de piel.


Cómo reacciona el color de la piel al sol


Piel oscura

La piel oscura tiene ciertas ventajas en el sol, ya que hay más melanina presente en este tipo de piel. Esta melanina evita que la piel desarrolle quemaduras solares o cáncer de piel tan rápidamente como podrían hacerlo los tipos de piel más claros. Sin embargo, un mayor nivel de protección no significa que las personas con pieles oliváceas, morenas o negras deban evitar ponerse FPS. Los tipos de piel más oscuros también pueden padecer cáncer de piel y, a menudo, se les diagnostica demasiado tarde, a diferencia de los que tienen la piel más clara. Además, las pieles más oscuras son más propensas a tener cicatrices de acné y manchas oscuras, porque producen más melanina.


Piel clara

La piel más clara es más susceptible de sufrir daños por el sol y es más propensa a quemarse con el sol. La piel clara tiene un menor tiempo de autoprotección al sol. Si tienes la piel muy clara, lunares en la piel o antecedentes de melanoma en tu familia, debes tener mucho cuidado cuando te expongas al sol.


Tanto si tu piel es oscura como clara, siempre debes proteger tu piel con FPS de amplio espectro todos los días, sin importar cómo esté el clima. También es fundamental comprobar si la piel presenta anomalías, como lunares de forma inusual o llagas sin cicatrizar, algo que la mayoría de la gente no hace. Un estudio realizado por la Academia Americana de Dermatología demostró que, aunque la mayoría de las personas sospechan que pueden tener daños por el sol, no se inspeccionan a sí mismos ni buscan ayuda profesional: “A pesar de que la mayoría de las personas encuestadas (el 58 %) cree que corre el riesgo de sufrir daños por el sol, la mitad de ellas no ha revisado nunca su propia piel ni ha acudido a un profesional médico para comprobar si tiene problemas cutáneos relacionados con el daño solar”.


Cómo afecta el sol a los distintos tipos de piel


Piel grasosa

La piel grasosa es naturalmente más resistente al sol que el resto de la piel. El aceite adicional actúa como una capa extra de protección contra los rayos del sol. Tu piel es menos propensa a quemarse que otros tipos de piel y, de hecho, puede broncearse más rápidamente. Eso sí, no olvides aplicar un FPS no comedogénico y ligero para no obstruir los poros. Dado que tu piel es grasosa, los poros obstruidos pueden provocar puntos negros o brotes si la grasa queda atrapada. Asegúrate también de usar al menos un FPS 15 para proteger tu piel de la exposición al sol.


Piel sensible

La piel sensible puede reaccionar negativamente ante la exposición al sol. En casos graves, puede haber picazón y erupciones en la piel sensible. Esto es más probable que ocurra en la piel que es más sensible porque usas productos formulados con retinoides o ácidos alfahidróxidos (AHA, por sus siglas en inglés), y si tomas ciertos medicamentos. La mejor manera de proteger la piel sensible es utilizar un FPS, pero hay que tener en cuenta el tipo que se aplica. “Para las personas con una piel extremadamente sensible (o las que se someten a ciertos procedimientos, como la exfoliación química), generalmente recomendamos que utilicen filtros físicos, como el dióxido de titanio, y que eviten el uso de filtros químicos ultravioleta”, afirma Nannan Chen, investigadora científica adjunta de Garnier Scientific Affairs.


Piel seca

La exposición al sol puede resecar aún más este tipo de piel, porque puede disminuir la humedad y la cantidad de aceites esenciales de la superficie de la piel. La piel seca puede tener un aspecto excepcionalmente reseco, parecer escamosa y sentirse tirante al tacto después de estar expuesta al sol. Puedes proteger la piel seca hidratándola y protegiéndola con FPS. Mata dos pájaros de un tiro: utiliza un producto que sea hidratante y te proteja del sol. Recomendamos Garnier SkinActive’s Moisture Rescue Actively Hydrating Daily Lotion SPF 15. Su fórmula hidratante y no comedogénica contiene glicerina, que ayuda a mantener la piel hidratada de forma activa. También refuerza la barrera de la piel para protegerla de la pérdida de humedad al mismo tiempo que la protege del sol.


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