Qué hacer si tienes acné y la piel seca

Mucha gente piensa que la piel grasa y el acné van de la mano, pero en realidad algunas personas que sufren de acné tienen la piel seca. Si tienes la piel seca y sufres de acné, es probable que el culpable sea tu rutina de cuidado de la piel. Muchas veces, en nuestros esfuerzos por evitar el acné, exageramos el uso de productos que secan e irritan la piel. Si quieres saber si tus productos te están causando acné o sequedad y cómo puedes manejar estos problemas, estamos para ayudarte. Descubre cómo puedes encontrar la solución a tus problemas de la piel para conseguir una piel de aspecto saludable.


Cómo saber si realmente tienes la piel seca y acné

Lo primero que debes saber es que tu tipo de piel puede cambiar. El que alguna vez hayas tenido acné no significa que sus causas hormonales no puedan desaparecer. Y si esto ocurre, es probable que tu tipo de piel cambie. No uses productos para el acné a menos de estar segura de que tu piel es propensa al acné.


Una manera de verificarlo es con un sencillo test con papel secante. Por la noche, no te apliques el hidratante después de limpiarte la piel (sí, normalmente debes aplicarlo siempre pero para este test debes omitirlo) y a la mañana siguiente usa el papel secante. Verifica los siguientes resultados:


Piel seca/sensible:el papel secante no tiene grasa y tu piel se siente tirante.
Piel normal:el papel secante tiene un poco de grasa pero no está grasoso.
Piel mixta:algunas zonas en la zona T se sienten grasosas (nariz, frente, barbilla) pero las demás están secas.
Piel grasa:el papel secante está completamente grasoso.
Este test te permitirá hacerte una buena idea de qué tipo de piel tienes. Si has notado tu piel seca y con tendencia a descamarse, tal vez se deba a que estás usando productos muy agresivos en tu rutina de cuidado.


¿Estás causando que tu piel seca tenga acné?

Si con el test del papel secante deduces que tienes piel seca pero frecuentemente te agobian las imperfecciones, es hora de averiguar qué es lo que te está produciendo erupciones en la piel. Cuando se debilita la barrera de la piel, la inflamación puede ser una de sus consecuencias. Además, tu piel es más vulnerable a las bacterias que causan el acné. Comienza a prestar atención a los factores ambientales como la temperatura y la estación para ver si tienen algún efecto en tu piel. Si es invierno y estás al aire libre, la dureza del clima puede reducir la humedad de la piel. A esto se le suma el aire seco y caliente bajo techo y las largas duchas calientes que también pueden reducir la humedad de tu piel.


¿Estás causando la resequedad de tu piel con tendencia al acné?

Un error que solemos cometer respecto a la piel grasa es creer que no necesita hidratación o exfoliación. También es un error evitar la exfoliación por temor a producir una erupción en tu piel. La combinación de células muertas viejas (por falta de exfoliación), sebo, grasa y suciedad hace que la piel se torne impenetrable, así que es muy probable que cualquier producto que uses para combatir la grasa y el acné no tenga ningún efecto en tu piel. Esto a su vez hace que tu piel se vea seca y descamada, puesto que la nueva capa superficial no puede emerger. Usa un limpiador suave y exfolia tu piel al menos una vez por semana. Evita los productos con esferas potencialmente agresivas de materiales como piedra, arena o cristal. Elige ácidos de frutas que eliminan las células muertas con delicadeza. A continuación, hidrata la piel con un humectante sin aceite. De este modo tu piel podrá absorber los productos correctamente y dejará de ser un terreno fértil para el acné.


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